• Travessera de Gracia 73 - Barcelona (Spain)
  • +34 937362497

Infracción y recargo de prestaciones: ¿efecto de cosa juzgada?

La reciente sentencia de la Sala de lo social del TS de fecha 24 de abril de 2018 causó repercusión en la doctrina por, aparentemente, establecer de forma firme el efecto de cosa juzgada positiva entre la sentencia que resuelva la infracción y la sentencia que haya de resolver el recargo. Señalando la sentencia que se trata no una mera vinculación fáctica sino de un auténtico efecto vinculante decisorio entre ambos pronunciamientos. Mas en realidad la sentencia dice menos de lo que parece decir.

El supuesto de hecho aborda en unificación de doctrina la revisión de la imposición de un recargo de prestaciones a una empresa del sector de la edificación. Durante la tramitación del recurso de casación, la empresa recurrente y a la que se impuso el recargo condenada al recargo, aportó la sentencia firme por la que un juzgado de lo social revocando la sanción impuesta por inexistencia de infracción al concurrir imprudencia temeraria del trabajador. La Sala del Supremo, entonces, acuerda casar las sentencias que confirmaron la imposición del recargo de prestaciones. Y para ello invoca la aplicación del efecto de cosa juzgada positiva entre ambos pronunciamientos.

Ahora bien, aunque sectores doctrinales vienen interesando una jurisprudencia en tal sentido para dotar de seguridad jurídica la institución del recargo de prestaciones, no es esta sentencia la que inicia esa doctrina o si lo hace, la inicia de una forma tan tímida que no sería de extrañar nuevos vuelcos jurisdiccionales. En primer término, porque no corrige la doctrina jurisprudencial anterior que cita expresamente sin estimarla inaplicable: dicha doctrina anterior diferenciaba entre la vinculación con los hechos por aplicación del art.42.5 LISOS sin perjuicio de la existencia de una plena libertad del órgano que enjuicia el recargo para apartarse en los razonamientos jurídicos y el fallo.

Igualmente, la Sala sigue asumiendo la distinción que realizaba la jurisprudencia anterior entre infracción reglamentaria e incumplimiento a los efectos del art.164 LGSS, lo que permite fundar, incluso con la sentencia de 25 de abril en la mano, que no todo supuesto de revocación de la infracción conllevará el efecto de cosa juzgada porque pueden existir incumplimientos diferentes de los tipificados como infracción.

Parece de nuevo un pronunciamiento muy vinculado al caso concreto y que no pretende sentar de forma definitiva la existencia del efecto de cosa juzgada positiva entre infracción y recargo. Lo que debe llevarnos, al hilo de la resolución de la Sala, a una serie de cuestiones: si fuera tal la pretensión y se avanza en la afirmación de la existencia de cosa juzgada positiva, ¿no se producirá un efecto expansivo y se procederá a estimar un “pseudo efecto de cosa juzgada” de forma que toda confirmación de la sentencia firme de infracción conlleve la confirmación del recargo?; ¿no habría riesgo de eliminar la diferencia de elemento de imputación subjetiva entre la infracción (mera inobservancia) y el recargo (elemento culpabilístico)?; ¿qué sucedería con los recargos donde la infracción es imputable al fabricante, por ejemplo, por un defecto de diseño y sin embargo se impone infracción al empresario?; ¿habría recargo automático?

Y de paso, si pedimos seguridad jurídica en materia de recargo ¿para cuándo una expresa derogación de la prohibición de asegurarlo que aún mantiene el art. 164 LGSS?

 

Fernando Blanco

Abogado

FERRO ABOGADOS

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.más información

ACEPTAR
Aviso de cookies